Menu

Remedios caseros para aliviar la diarrea y evitar la deshidratación

La diarrea suele aparecer por una infección intestinal, una comida en mal estado, cambios en la alimentación, intolerancias o algunos medicamentos. En muchos casos mejora por sí sola en pocos días, pero puede provocar una pérdida importante de agua y sales minerales. La prioridad es mantener una buena hidratación, aliviar las molestias y vigilar cualquier señal de alarma.

La hidratación es lo más importante

Cada deposición líquida hace perder agua y electrolitos. Por eso conviene beber con frecuencia, aunque no se tenga mucha sed. Lo más práctico es tomar pequeños sorbos cada pocos minutos en lugar de beber un vaso grande de golpe, especialmente si también hay náuseas o vómitos.

  • Agua, en cantidades pequeñas y frecuentes.
  • Soluciones de rehidratación oral, preferiblemente compradas en farmacia.
  • Caldo suave con poca grasa y sin exceso de sal.
  • Infusiones suaves, siempre que no sustituyan por completo a la solución de rehidratación.

La solución de rehidratación oral ayuda a reponer tanto el agua como las sales que se pierden. Debe prepararse siguiendo las instrucciones del envase y respetando la cantidad de agua indicada. No conviene añadir más polvo ni diluirlo en menos agua, porque una concentración incorrecta puede resultar perjudicial.

Cómo preparar una solución casera en caso de necesidad

Si no se dispone de una solución de farmacia y es necesario hidratarse de inmediato, puede prepararse una mezcla provisional con un litro de agua potable, seis cucharaditas rasas de azúcar y media cucharadita rasa de sal. Hay que remover bien hasta que todo se disuelva y utilizarla durante el mismo día, conservándola tapada y refrigerada si es posible.

Las medidas deben ser exactas. Un exceso de sal o de azúcar puede empeorar la situación. Tampoco es recomendable sustituir esta mezcla por agua con sal sin azúcar, bebidas energéticas, refrescos o zumos, ya que no tienen la composición adecuada y algunos pueden aumentar las deposiciones.

Qué comer cuando se tiene diarrea

No es necesario dejar de comer durante muchas horas. Si hay apetito, tomar alimentos sencillos en pequeñas cantidades puede ayudar a mantener la energía y facilitar la recuperación. Lo importante es elegir preparaciones suaves, con poca grasa y fáciles de digerir.

  • Arroz blanco, pasta sencilla o patata cocida.
  • Pan blanco tostado o biscotes.
  • Plátano maduro, manzana asada o compota sin azúcar.
  • Zanahoria cocida y otras verduras suaves bien cocinadas.
  • Pollo, pavo o pescado blanco preparados a la plancha o cocidos, cuando se tolere la comida.
  • Yogur natural, solo si los lácteos no empeoran los síntomas.

Es preferible hacer cinco o seis tomas pequeñas que una comida abundante. Si las náuseas son intensas, se puede empezar con líquidos y pasar poco a poco a alimentos sólidos cuando el estómago los tolere.

Alimentos y bebidas que conviene evitar

Durante las primeras horas o mientras persistan las deposiciones, algunos productos pueden irritar el intestino o dificultar la recuperación. Conviene limitar:

  • Comidas fritas, grasas, muy condimentadas o picantes.
  • Alcohol y bebidas con cafeína.
  • Refrescos, bebidas energéticas y zumos envasados.
  • Alimentos muy azucarados, como bollería, dulces y grandes cantidades de miel.
  • Legumbres, verduras crudas y alimentos integrales si aumentan los gases o las deposiciones.
  • Leche y otros lácteos si producen hinchazón o empeoran la diarrea.

No hace falta seguir una dieta restrictiva basada únicamente en arroz, plátano o tostadas durante varios días. Cuando el apetito y las deposiciones mejoren, se puede volver gradualmente a una alimentación normal y variada.

Medidas sencillas para aliviar las molestias

El reposo puede ayudar a recuperarse, sobre todo si hay cansancio, malestar general o fiebre leve. También es recomendable llevar ropa cómoda y evitar esfuerzos físicos hasta que la hidratación y la energía sean normales.

Si aparecen retortijones, una bolsa de agua templada sobre el abdomen puede resultar agradable. Debe utilizarse con una temperatura moderada y nunca directamente sobre la piel durante mucho tiempo, para evitar quemaduras. No conviene aplicar calor si el dolor es intenso, localizado o va acompañado de otros síntomas preocupantes.

Para proteger la piel, es útil lavar la zona con agua tibia después de cada deposición, secarla sin frotar y aplicar una crema protectora si aparece irritación. El papel higiénico áspero y las toallitas con alcohol o perfume pueden empeorar las molestias.

Higiene para no contagiar a otras personas

Cuando la diarrea se debe a una infección, puede transmitirse con facilidad. Lavarse bien las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de preparar o consumir alimentos es una de las medidas más importantes. El gel hidroalcohólico no siempre sustituye al lavado cuando hay suciedad visible o ciertos microorganismos intestinales.

  • No preparar comida para otras personas mientras haya síntomas y durante el tiempo recomendado por un profesional si se sospecha una infección.
  • Limpiar el inodoro, el lavabo y las superficies que se toquen con frecuencia.
  • No compartir toallas, cubiertos ni utensilios.
  • Lavar por separado la ropa o la ropa de cama que se haya manchado.
  • Conservar los alimentos en frío y desechar los que puedan estar en mal estado.

Medicamentos: cuándo tener precaución

Los medicamentos antidiarreicos no son adecuados para todas las personas ni para todas las causas de diarrea. Fármacos como la loperamida pueden reducir temporalmente las deposiciones en algunos adultos, pero no deben utilizarse por cuenta propia si hay sangre o moco en las heces, fiebre alta, dolor abdominal intenso o sospecha de infección importante.

Tampoco se deben administrar antidiarreicos a niños pequeños sin indicación médica. En menores, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas es aconsejable consultar antes con un profesional sanitario. Los antibióticos no deben tomarse por iniciativa propia: muchas diarreas no los necesitan y su uso inadecuado puede empeorar el problema.

Los probióticos pueden ser útiles en algunos casos, pero su efecto depende de la causa de la diarrea y de la situación de cada persona. Si existe una enfermedad que debilita las defensas, es preferible consultar antes de tomarlos.

Señales de deshidratación

La deshidratación puede avanzar rápidamente, especialmente en bebés, niños, personas mayores y quienes tienen otras enfermedades. Hay que prestar atención a estas señales:

  • Sed intensa, boca seca o lengua pastosa.
  • Orina muy escasa, más oscura de lo habitual o ausencia de orina durante muchas horas.
  • Mareo, debilidad marcada, somnolencia o confusión.
  • Ojos hundidos o llanto sin lágrimas en los niños.
  • Piel muy seca o empeoramiento general.

Ante estos síntomas, no basta con esperar a que la diarrea desaparezca. Es necesario buscar atención sanitaria, sobre todo si la persona no consigue mantener los líquidos o vomita todo lo que bebe.

Cuándo acudir al médico

Hay que solicitar valoración médica si aparece sangre en las heces, heces negras, fiebre alta, dolor abdominal fuerte o un abdomen muy hinchado. También es importante consultar si la diarrea es muy abundante, dura más de lo esperado o empeora en lugar de mejorar.

  • En adultos, si persiste más de unos pocos días o hay signos de deshidratación.
  • En niños, si dura más de 24 horas, hay decaimiento o disminuye la orina.
  • En bebés, especialmente si son muy pequeños, ante cualquier diarrea conviene pedir consejo sanitario pronto.
  • En personas mayores, embarazadas o con enfermedades crónicas, si las deposiciones son frecuentes o no se toleran los líquidos.
  • Después de un viaje, si hay fiebre, sangre o síntomas intensos.

Si el dolor es repentino y muy intenso, hay desmayo, confusión, dificultad para respirar o una debilidad extrema, se debe acudir a urgencias. No es recomendable intentar controlar estos síntomas únicamente con remedios caseros.

Errores habituales que pueden empeorar la diarrea

  • Beber demasiado de golpe: puede provocar más náuseas o vómitos. Es mejor hacerlo en sorbos pequeños.
  • Tomar refrescos o zumos: su contenido en azúcar puede aumentar la pérdida de agua en el intestino.
  • Dejar de beber por miedo a evacuar: favorece la deshidratación y no detiene la causa del problema.
  • Tomar antibióticos sin receta: no siempre son necesarios y pueden alterar todavía más la flora intestinal.
  • Usar remedios muy concentrados: las mezclas caseras con demasiada sal, azúcar, bicarbonato o plantas pueden ser peligrosas.
  • Volver de inmediato a comidas pesadas: es preferible reintroducirlas poco a poco cuando el intestino se haya calmado.

La mayoría de los episodios leves mejora con reposo, líquidos y una alimentación suave. Vigilar la cantidad de orina, el estado general y la evolución de las deposiciones permite detectar a tiempo una posible deshidratación y saber cuándo los cuidados en casa dejan de ser suficientes.

Vídeo